NAVIDAD 2023. RENACIDOS EN TI

2 Ene, 2024

De Sonia Alea Cordella

Transcurría el año cero.

Aquella noche hacía frío en Belén. Los copos de nieve se posaron suave y silenciosamente alrededor de la gruta, iluminando con el claro de luna el humilde lecho del pequeño Nazareno. Su madre María lo tenía tenia apretado hacia Si, envuelto en lienzos blancos. Su mirada de Amor contemplaba a su criatura que vino al mundo para liberar almas y su mano delicada acariciaba suavemente su cabeza. Quizás su corazón intuyó que un día una espada envenenada lo traspasaría.
Y así fue.
Joshua era su nombre.

Creció entre el amor de sus padres y la disciplina de los esenios pero fue Él quien encarnó la Ley. Su paso mientras caminaba seguro entre la gente embriagaba los sentidos del espíritu llamado a reconocer el perfume del Eterno.
Y su paso marcó el tiempo de la primavera de la vida, el verano de la predicación, el otoño de la cosecha y el invierno de la pasión.

Han pasado 2000 años desde aquel momento y Ella, María, está allí.
Sostiene con fuerza en sus brazos a su Jesús nacido y renacido una vez más. Ella lo acuna en el seno de su pecho, sosteniéndolo cerca de ella, sin vida, asesinado cuando todavía estaba en pañales o mientras jugaba en la pureza de su infancia.

Veo a María, la reconozco.
La veo llorar en los ojos de las Madres de Palestina, de Yemen, de Afganistán, de Ucrania, del Congo, de Birmania, de todo el mundo. La veo todos los días al pie de la cruz mientras el reloj de arena marca el tiempo del juicio.

Amado Jesús, viniste para indicarnos el camino y mostrarnos que sólo el Amor puede conducirnos hacia la alegría del espíritu y la verdadera vida. Lanzaste Tu Divina mirada sobre nosotros, pobres, indignos e ingratos mortales y encontraste el egoísmo y la maldad.

Sí, también encontrastes el amor, pero sólo en los últimos, en los hombres de buena voluntad, en los justos. Pocos comparados con la humanidad y son los que te pertenecen.

En esta Santa Navidad, Jesús mío, te pido que talles a fuego en nuestro pecho el sufrimiento de los inocentes, para que podamos reconocer en esas hijas nuestras hijas, en esos hijos nuestros hijos. Y podamos sentir a esas madres como nuestras madres y a esos padres como nuestros padres, nuestras hermanas y nuestros hermanos.

¡Y que este sufrimiento pueda desgarrar nuestra carne, ocupar nuestra mente y encender nuestro espíritu con ira y sed de justicia que puedan convertirse en acción, en la incesante carrera contra el tiempo hasta el punto de dar todo de nosotros mismos por la Causa que hemos abrazado! ¡Por la redención de los sin nombre! Sin resporo. Con la pasión ardiendo en nuestro pecho, que borra nuestro miserable egoísmo, nuestros celos enfermizos, nuestro orgullo devastador, nuestra apatía inconcebible, nuestros prejuicios escuálidos, nuestras críticas malvadas, nuestra indiferencia culpable, nuestro juicio arrogante. Sólo así podremos redimir la sangre derramada por los mártires que dieron su vida por nosotros, por la libertad y la paz.

Somos tan pequeños Jesús y muchas veces, cuando perdemos la humildad, olvidamos el Camino que nos has confiado. Tú que eres el Camino, la Verdad y la Vida, tómanos de la mano y conduce esta miserable vida nuestra hacia la belleza de la eternidad que te pertenece donde cada ser viviente vive en simbiosis con el otro en la maravillosa danza sagrada de la vida.

Renacidos en Ti.

Feliz Santa Navidad a todos con amor.

Sonia Alea
23 de Diciembre 2023

Foto de portada: © Loay Ayyoub/eye.on.palestine