EL CRISTO HIJO DE DIOS, MAESTRO DE MAESTROS

DEL CIELO A LA TIERRA

HE ESCRITO EL 6 DE OCTUBRE DE 2023:

EL HEROICO FUROR EN EL SERVIR A CRISTO, GENIO SOLAR DEL AMOR DE TODOS LOS UNIVERSOS.
HABÉIS ESCUCHADO CON ATENCIÓN CUANTO OS HE DICHO A TRAVÉS DE AQUEL QUE YO PERSONIFICO, EL ESCRIBIENTE. ¡ES LA VERDAD, TODA LA VERDAD, NADA MÁS QUE LA VERDAD!
LEED LO QUE HA ESCRITO MÓNICA, UNA DE LAS HIJAS ELEGIDAS POR MI VOLUNTAD, ESCRIBIENDO PROFUNDAMENTE CON SU PLUMA HUMEDECIDA EN EL TINTOR DE LA INICIACIÓN GIOVANNEA Y TESTIMONIANDO LA VOZ DE LA VERDAD.
EL HEROICO FUROR DE GIORDANO BRUNO ES, Y DEBE SER, EL HEROICO FUROR AL SERVICIO DE CRISTO, POR CRISTO Y CON CRISTO.
¡PAZ!
ADONIESIS, SIEMPRE ENTRE VOSOTROS CON AMOR Y SERVICIO.
PLANETA TIERRA
6 de octubre de 2023. 12.05 h.
GB


Muchos maestros y mensajeros, pero sólo Cristo es el Redentor
De Monica Centofante

Él es el camino, la Verdad y la Vida
“He nacido para traer la Verdad y defenderla, incluso de mí mismo”. Y “la verdad es Cristo”.
La voz de Giorgio es firme, a veces dura, pero siempre llena de ese amor infinito que en más de una oportunidad estalla en profunda emoción, ahogando las palabras en su garganta y llenando por momentos sus ojos de lágrimas.
“No se lo esperaban hoy, ¿eh?”, nos pregunta mirándonos uno por uno. Y esa tarde de domingo del pasado 24 de septiembre, refrescada por un inesperado aire otoñal -un agradable respiro del calor sofocante de un largo verano que parece no querer terminar-, la respuesta es «no, no nos lo esperábamos».
No porque él no nos haya acostumbrado a romper todas las reglas. Quizás simplemente porque, al igual que aquella ráfaga de aire fresco, nada había hecho presagiar la llegada de las iluminadoras revelaciones que en estas páginas tratamos de relatar.

Antes de comenzar Giorgio toca para nosotros algo de música maravillosa, luego toma el micrófono y sin ningún preámbulo nos habla del heroico furor de Giordano Bruno, el Mercurio de los dioses, que vino a la Tierra para anunciar la derrota del «mensaje de Cristo» como institución y la victoria del Mensaje de Cristo como Mensaje Universal.
“Yo soy el hijo del Sol, para mí Dios es el Sol, para mí Cristo es el Sol”, cita las palabras del filósofo martirizado, ya depositario de las enseñanzas de Hermes Trismegisto, las de la antigua escuela egipcia e, incluso antes, de la escuela atlante. “Giordano Bruno – subraya Giorgio – encarna el pensamiento filosófico de Trismegisto, también porque son la misma persona”. “Y para mí sigue siendo el filósofo más grande de la historia de la humanidad, el que más amo y con quien me identifico”.
Para introducirnos en el mensaje que tiene que transmitir, se basa en el contenido de dos obras de Bruno: “De gli eroici furori” – Los heroicos furores-y “Lo spacio della bestia trionfante”. –El espacio de la bestia triunfante-
“El furor no es una expresión de violencia, sino una expresión de amor”.
“El furor es heroico – observa – cuando se expresa en la profundidad del amor; cuando es la máxima exaltación de la belleza, del arte; cuando expresa justicia y acción positiva a la enésima potencia. Esa invitación a la acción que hoy conocemos muy bien pero que, como vemos, estaba presente en su mensaje ya desde entonces».
Una pausa, luego continúa: «El heroico furor no es una expresión del ego, sino que el Ego – entendido como conciencia del Yo soy – desempeña un papel central y puede ser prepotente, irrefrenable y autoritario solo si es animado por el amor y la humildad del servicio. Porque es únicamente en el amor que encontramos la expresión del todo y recordando que Giordano Bruno identificaba a Dios en el todo y no todo en Dios, recordamos también que este ‘todo’ tenía para él una inteligencia».
La visión de un Dios que anima todas las cosas, las plantas, los animales; sus revelaciones sobre el universo infinito y los infinitos mundos habitados, así como sobre la eternidad del alma -que para Giordano Bruno no cesaba de existir con la muerte, sino que podía reencarnarse en otros cuerpos- representaron el punto de fractura con la Iglesia de la época. Y los caballos de batalla en su lucha contra los dogmas de la religión católica que en nombre de Cristo -era su acusación- habían dividido y destruido a la humanidad.
De ahí su concepción de un Cristo que, “con Dios, expresión del infinito, no tenía nada que ver – continúa Giorgio – que era una cosa completamente diferente. Cristo, decía Giordano Bruno, no es lo que vosotros, hombres de Iglesia, estáis haciendo creer a la humanidad. No puede ser el hijo de Dios el que se hace hombre incluso si se deja matar: una muerte injusta, pero en contraposición con el poder de Dios. No hay duda de que Cristo hizo grandes obras, pero a lo sumo se le podría definir como un mago”.
A estas consideraciones de tipo teológico, el filósofo nolano, acompañaba una acusación a la obra de los representantes de la cristiandad, que durante cientos de años en nombre de Cristo han coaccionado, torturado y asesinado a otros hombres. “Una religión farsante, estafadora y meretriz – explica Giorgio recordando los pensamientos de Bruno – basada en la figura del hijo de Dios que predica la tolerancia, el perdón, la humildad, que se deja matar para salvar a sus amigos para después ordenar a todos sus seguidores de usar la violencia, la persecución, la tortura; de matar a aquellos que no se convierten a la religión cristiana católica. Por lo tanto:
si estas son las enseñanzas que vienen de Cristo, Cristo mismo es un falso, un anti cristo. Más aún: la Iglesia Católica y el mismo Cristo representan la mayor falsedad jamás dada al hombre. Por eso, cuando lo arrestan, Giordano Bruno llega incluso a escupir sobre el crucifijo.»

Giorgio se detiene de nuevo, la lluvia golpea ligeramente sobre el lienzo del gazebo bajo el cual estamos reunidos, en el arca Sonia Tabita. Se asegura de tener la atención de todos y sopesa por un momento sus palabras: “Giordano Bruno, que para mí, repito, fue un precursor, que se adelantó a su tiempo, que ha sido un grande en su filosofía, hoy está superado”.
Sube la puntería: “La filosofía de Giordano Bruno, que como saben es aquel que está delante de ustedes, es igual a la de un niño de tercer grado si la comparamos con los conocimientos cósmicos que tengo hoy. Gran pionero, gran científico sí, pero del 1500; mensajero de los dioses, pero para ese momento histórico.

La exaltación de su personaje debe ser, por lo tanto, aquella que merece: hay que extraer de su filosofía el máximo de la ciencia cósmica, pero hay que abortar, quemar todo lo que dijo contra Jesucristo. Porque fue útil en aquel momento en el que Cristo estaba representado por criminales, “mafiosos, nazis, fascistas de la época”, pero no sirve hoy, en un tiempo en el que los representantes de Cristo son personas como el Papa, como Bongiovanni.
Hoy yo mismo, Giordano Bruno, que ha regresado, les digo que Cristo es el Hijo de Dios, el Mesías, nuestro Salvador».
Lo que sigue es una gran revelación, que tiene un inevitable impacto en nosotros: el filósofo nolano «había exagerado en su protesta revolucionaria. Justa, infinita, pero el Padre ha permitido que lo quemaran vivo porque no se puede blasfemar al Hijo, ni siquiera si la intención es cambiar el sistema. El Hijo siempre debe ser defendido: no hay diferencia si te llamas Pinco Palla o Giordano Bruno, debes defenderlo, de lo contrario el Padre deja libres a los verdugos para hacerte asesinar. ¿He sido claro?».

Ahora la voz es atronadora: “Así que no permitas nunca, nunca que el demonio, en cualquier forma que se presente –en una nave espacial, por boca de Giorgio, Eugenio, de cualquier maestro– cuestione la figura del Mesías. ¡Nunca lo permitas!
Con mirada severa continúa: “Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, ahí está la clave para la salvación de la humanidad y de ustedes. Cualquiera que intente menospreciarlo, aunque venga en nombre de Adoniesis, no lo sigan, es un falso profeta. Nunca lo olviden. Este es el mensaje que hoy les quería traer.»
Una gran enseñanza a la que se une un segundo anuncio importante: “He nacido para traer la verdad y defenderla, incluso de mí mismo. Vuelvo entonces a Giordano Bruno, quien para mí ha sido el mayor maestro de filosofía que haya tenido la humanidad, pero que no ha sido perfecto. Ha dado testimonio de la verdad, de la libertad de pensamiento, de la igualdad entre los hombres, del contacto entre Dios y la naturaleza, de la existencia del universo infinito, de la reencarnación y ha sido injustamente sacrificado, pero no para redimir nuestros pecados.
La perfección y la salvación de nuestras almas la encontramos solo y únicamente en el Mesías, el único que trae la redención a la Tierra.»
Sobre este concepto se detiene largamente, es el corazón de la revelación. Además de Giordano Bruno, cita ahora a algunos de los muchos maestros que en la historia de la humanidad se han sucedido: de Bahrat al Anciano de los antiguos días, de Krishna a Buda, de Yogananda a Sai Baba, a Steiner, al Padre Pío.

«Todos personajes grandes pero falaces, que no pueden tener ninguna posibilidad de salvarte, porque ellos mismos han sido salvados». Son muchos los maestros que trajeron a la Tierra el libre pensamiento, la filosofía y la ciencia del espíritu, «pero sólo uno no fue salvado y salvó a todos: Cristo. Sólo él trae la redención, o más bien la oferta de redención, que consiste en dar amor incondicional a los demás. Porque sólo esta es la redención – remarca con fuerza – y sólo Cristo ha hecho esto y, entre otras cosas, también resucitó. Debemos imitar a Jesús.» “El resto hoy ya no sirve, no puede ser mi causa y la nuestra”.
Nos pide reflexionar: “¿Por qué llevo los estigmas? ¿Y todos los brunianos, los seguidores de Krishna, Yogananda y las filosofías espirituales modernas basadas en el amor, el bienestar, la felicidad, no me soportan? Porque para ellos es una aberración sufrir por los demás, porque han elegido servir a la muy noble e importante causa de la alegría y el libre pensamiento, que sin embargo es una causa antigua, obsoleta, que no los lleva a la cuarta dimensión. Para llegar allí necesitas cincuenta reencarnaciones más. Cristo, en cambio, trae una verdad universal». La emoción se apodera de él, entre lágrimas concluye la frase: «Solo tienes que creer en El y él te llevará a la cuarta dimensión».
Se detiene en la necesidad de comprender plenamente estos conceptos y de desarrollar el discernimiento. Ninguna intención de menospreciar u ofender a ningún maestro, quiere subrayarlo, especificando que ha tomado como ejemplo precisamente una vida paralela para traer ese mensaje de evolución, ahora que están cerca los últimos tiempos.

Razona junto a Pier: el Mercurio divino, el mensajero, venido para la humanidad de aquel tiempo, tenía en sí la ciencia cósmica, el germen del desarrollo que hoy está completo y maduro. Y ahora, como universitario, puede hablar consigo mismo sobre las escuelas primarias y solo puede hacerlo de este modo.
Recuerda también las palabras del Señor que nos indican el camino a seguir: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida», «Cristo es la Verdad que debemos defender siempre y llevar dentro de nosotros. La figura central de nuestras vidas, la más importante en esta dimensión, inclusive que el Padre mismo.
“Saben que Adoniesis me habla – continúa – pero a mí no me interesa Él si no está la figura central de su Hijo el Cristo. Si en sus palabras no hay una frase, una expresión que me haga sentir adoración por Su Hijo, no me convence.» “El Padre mismo quiere que cuestionemos incluso Su existencia, la existencia de Dios, pero no aquella de Cristo.
Me lo ha dicho El, el Padre Adonay: ‘Cristo está más alto que yo en tu dimensión, porque lo has visto a Él, no me has visto a mí. En mi dimensión yo estoy más alto, pero tú no estás en mi dimensión, estás en la tuya. Y en la tuya existo porque Él, el Cristo, está ahí. Y por Él, por Su Hijo, quiere que seamos redimidos, para que no haya sido en vano Su sacrificio».

No nos dejemos engañar, especialmente nosotros -y me refiero a Pier y a mí que esperamos el gran contacto celeste- por ninguna entidad que pueda venir del Cosmos y que no se arrodille ante el Cristo. Si no lo hace no nos pertenece, por muy bella que parezca es enviada por las esferas luciferinas.»
En sus palabras hay una advertencia: “Intentarán engañarnos Pier, para poner a prueba nuestra fe, pero nuestra ventaja es que no pueden mentirnos. Querrán hacernos creer que existen civilizaciones capaces de darnos la eternidad, de curar toda enfermedad, de hacernos entrar en una gran familia cósmica llena de amor, pero nos dirán que Cristo está superado».
“Por eso, cuando el Maestro regrese – explica – se verá ‘obligado’ a resucitar a todos los muertos de los últimos tres días, porque deberá demostrar quién es. Y ninguna entidad en el universo tiene este poder. Ni siquiera seres de luz, tampoco Ashtar Sheran. Ninguno puede llamar a una entidad del mundo espiritual y hacer que reencarne inmediatamente, sólo el Padre lo puede hacer, es una ley cósmica. Cuando Cristo haga resucitar a cientos de miles de personas no tendremos, por tanto, ninguna duda que se trata de Él, no podremos equivocarnos. Pero si no hace esto no será él, será otro que nos estará engañando.»
Acogemos con inmensa alegría sus palabras, Giorgio nos pregunta varias veces si estamos felices de escucharlas. Pero aún no ha terminado: «Cuando vemos anomalías muy graves en una comunidad espiritual, como la Iglesia católica o incluso la nuestra – continúa – debemos criticar o autocriticarnos, pero no debemos cuestionar la validez del mensaje que Cristo nos ha dado. Debemos defender siempre la enseñanza que viene de Él.
En nuestro caso –me permito poner nuestro pequeño ejemplo- nosotros hemos recibido los estigmas, hemos tenido la señal de Cristo, pero los errores que podamos cometer con Cristo no tienen nada que ver, ni los estigmas tienen nada que ver, sino sólo nuestras debilidades humanas, que debemos corregir.

Por eso no es correcto abandonar nuestro camino cuando suceden acontecimientos humanos o se cometen errores humanos. Ni siquiera los personajes más grandes de la historia, que trajeron grandes verdades, fueron perfectos. Sólo Cristo, a quien – repito una vez más – debemos acudir para salvarnos. Todo el mundo debe recurrir al Salvador que se llama Jesús de Nazaret».
“Debemos estar cerca de la figura que Cristo representa y más que nunca ahora que se acercan los últimos tiempos, los de la parusía y el anticristo.
No sólo debemos creer en Él, exaltarlo, orarle, debemos ser fieles a su figura, imitarlo en la humildad y en la acción cotidiana. Con la conciencia de que él es nuestro Salvador. Los demás maestros, por grandes que sean, son todos nuestros hermanos. El Dios mío, personificador de la salvación de mi alma, es sólo Jesús de Nazaret. No hay iguales, no hay comparaciones.»

La velada está llegando a su fin. Respondiendo a las preguntas, Giorgio explica la importancia fundamental del Evangelio, el mayor texto de referencia, pero que no puede interpretarse correctamente si no va acompañado de la lectura de los mensajes que los hermanos del Cielo nos ofrecen desde el año 52 hasta hoy. Luego cierra el encuentro con un último anuncio importante:
“Cuando Cristo dice: ésta es mi Iglesia y las puertas del infierno no podrán tocarla, no se refiere a la Iglesia de Pedro, se refiere a su figura. La Iglesia es templo del espíritu, es decir, del cuerpo de Jesús de Nazaret. Esto es lo que debo hacerles entender. Jesús no dice: la Iglesia será perfecta, también porque Pedro lo ha traicionado y él sabe que será un nido de víboras, pero indica su cuerpo. Él es la Iglesia y él es intocable, nuestro único Salvador».
Ha llegado el momento de despedirnos. Nuestros corazones están llenos de emoción: nos damos cuenta de que el discurso que acabamos de escuchar quedará en la historia y marcará el comienzo de un nuevo camino interior de comprensión y realización.

Con inmensa alegría y gratitud damos gracias a nuestro Señor.
Mónica Centofante
2 de octubre de 2023